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viernes, 5 de octubre de 2012

Transformación

La primera sensación que tuve al enterarme de la muerte de 4 personas (ahora 7) en las manifestaciones sociales en Totonicapán este jueves 4 de octubre fue una tristeza grande, como dijo una amiga: “Lo primero que me vino fue tristeza, no enojo, si no de tristeza…”.  Y lo mismo me pasó, una amargura se me vino encima, pensé en mis amigos y en mis familiares que están allá, pensé en las personas y pensé en nuestra historia, y la tristeza fue aún más grande.  Era ver nuevamente el regreso de la represión, era ver nuevamente el terror del pasado, de un estado que no tiene remordimientos.
Aún, mientras escribo esto, surge ese desasosiego, ese vacío que significa que nuestra sociedad no ha logrado pasar más allá de su historia, de sus guerras y que no conoce como vivir en paz dentro de una sociedad con diversidad de pensamientos, creencias y acciones.
Ahora viene lo complicado como colectividad y como persona(s): la transformación de esa tristeza, de esa amargura, de ese miedo, de ese odio que provoca la represión en algo diferente que no sea la agresión.  Ahora la situación es la transformación de todo ello en algo más que no sea la violencia o la represión que nos enseña el estado, que nos han enseñando en nuestra historia, que nos han enseñado nuestros padres y abuelos.  No es fácil, porque es intentar absorber lo que nos dictaron y recrearlo en algo más, en algo diferente a la muerte y a la violencia.
Ahora viene lo más fuerte: la transformación de esa tristeza, de ese miedo, de ese dolor, de ese odio que reflejan los hechos de ayer en Totonicapán en un acto que nos cambie de trayecto, que nos lleve a lo diferente, que nos traslade a otro círculo distinto al de la sangre, al de la violencia, al del odio, y que sea de paz, de tranquilidad, de amor, de aceptación, de tolerancia.  Ahora es lo fuerte, lo difícil, porque matar y dañar es mucho más fácil que romper con lo que se espera como reacción a esos actos de barbarie.
Todo acto violento de sangre tendrá una reacción igual de fuerte, pero que esta reacción social de fuerza este llena de algo que nos una y libere.  Que nos deje encaminados en un trayecto de tranquilidad y de integración con todos los que somos esta sociedad.  De lo contrario seremos iguales y entreríamos nuevamente a este círculo de violencia, odio, masacre y discriminación.
Si deseamos hacer un cambio y manifestar nuestros sentimientos, este sería el de la paz no nuevamente el círculo de violencia, odio y sangre que llevamos más de 500 años repitiendo entre nuestras sociedades.
Desde ayer siento tristeza, posiblemente miedo, posiblemente odio, posiblemente enojo y deseo, realmente, que estos elementos sean semillas en mi o en los que me rodean para poder cambiar la sociedad en algo diferente, en algo con más armonía, con más equilibrio, con más sensatez, con más tranquilidad, con más paz.   Si no se logra este giro sería lo mismo solo que con otro rostro.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Un Inicio Nunca es el Final

      Es interesante empezar a tirar botellas con mensajes a lectores específicos de este medio escrito.  Antes o durante todo este tiempo lo había realizado en un blog, era tirar mensajes al océano cibernético ignorando quién leía lo que hacía con la tinta virtual.  Algunas personas lo hacían, me llegaron algunos comentarios interesantes y que coincidían con lo que deseaba: Primero decir libremente lo que quería, sin censura alguna, siempre con la pauta de escribir dentro de cierto perfil. Y, segundo, provocar emociones en el lector por tratar temas de la realidad social, desde mi perspectiva.
       Las opiniones que espero emitir tendrán la misma línea de mi blog: “Gritando al aire”, que literalmente se definen así: “Serán protestas para no quedarme callado y no ser cómplice de las cosas que no me agradan aquí en Guatemala”.  Esta es una manera de utilizar las herramientas que se tienen para dejar a un lado nuestro tradicional silencio, con que esperamos con una fe mágica que todo cambie sin haberlo expresado.  Claro, que con esto no deseo dejar a un lado lo personal y lo emotivo, así como lo provocativo que puede ser el arte de escribir.
      Para terminar me presento como lo hicimos con un amigo, utilizando lo lúdico, y así podrán tener una idea, tal vez falsa o verdadera, de lo venidero.
      “Nací en la ciudad de Guatemala (ciudad que centraliza todo olvidándose de los demás) y criado en el Sexto Estado de Los Altos y ahora vivo en el Meteorito B612, junto al principito y otros seres que voy creando”.
      “Me gradué de guía de almas atormentadas en una universidad avejentada y varada en el pasado, donde no obtuve las herramientas para guiar a estas almas; después he recibido cursos que me han da-do los utensilios para poder guiarlas, cosa que hago con toda la disposición posible.  A finales del próximo año podrán decirme con voz extraña y gangosa como de película: “Máster”."
     “En mi delirio de escritor fracasado cree un blog que nunca pensé mantener más de 2 meses y que ahora tiene 3 años, como el ego se infló con eso decidí crear mi cuenta twitter para escribir únicamente relatos o ficciones de menos de 140 caracteres, después creció más el ego y ahora tengo un blog de fotografías y de opinión.”
    “Soy un disconforme y parece que nunca voy a lograr estar contento con algo, pero a pesar de ello tengo buen humor y por eso trabajo con niños y niñas y también con universitarios, utilizando la magia de la lúdica y la exploración de la expresión interna por medio del arte."
    "Por esta razón he impartido cursos en una universidad jesuita, donde me he propuesto romper las tradicionales clases magistrales utilizando el juego como herramienta para conseguirlo, lo que ha provocado que mis clases sean movidas constantemente de salón por el sonido de los gritos y las risas”.


Publicado en el Metropolitano de Xela: http://xela.elmetropolitano.com.gt/es/152/opinion/1938/Un-inicio-nunca-es-el-final.htm