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domingo, 27 de agosto de 2017

A mis Estudiantes



Estamos en un punto histórico, es importante que puedan sentir estos momentos y que puedan hablar de ello, que lo expresen de la manera más fuerte porque eso necesitamos ahora.  No porque en el futuro les reclamen sus hijos y les pregunten qué hicieron o qué no hicieron para que cambiara Guatemala.  Si no porque hoy es el momento que uds. están viviendo y este es el que importa, es el vale.
Son universitarios y los universitarios son rebeldes, no se callan y se paran frente a las injusticias que hay en la sociedad.  Están frente al momento histórico de Guatemala, uds. y yo, somos parte de esto y será un punto importante para el desarrollo de nuestras vidas y de toda la sociedad guatemalteca.  Será un punto neurálgico de nuestra línea social.
Salgan a pelear sus derechos, pelen por las injusticas y por los descaros que suceden frente a uds.  No se callen y no teman; ya pasó una generación temerosa y deprimida (generación X); ahora son uds. los que pueden hacer que giren las manecillas de nuestra historia a algo diferente, a algo mejor, a un mejor futuro.  Claro que esto no se logrará si están sentados, se consigue en la acción, afuera.
Los universitarios no se preparan para buscar trabajo, es mentira, no crean eso. Los verdaderos universitarios se preparan para que puedan cambiar nuestra sociedad hoy, se preparan para hacer frente a estas mañoserías como las que hizo el gobierno de Otto Pérez y lo que hace en estos momentos Jimmy Morales.
Son universitarios, salgan y griten por los que no tienen voz y por los que no puede y por los que tienen miedo.  Griten y no se dejen pasar las botas sobre uds. porque tienen fuerza y pueden mover a Guatemala a una nueva, una nueva y esperanzadora Guatemala.
Sin uds. no se puede cambiar, son necesarios, son importantes.  Afuera los esperan para que no se repita la historia de abusos que el estado hizo y está haciendo.  Guatemala los necesita para cambiar.

martes, 15 de marzo de 2016

La Ceguera ante la Pena de Muerte



      Me dispuse a escribir esto después de leer un artículo del Dicunoc USAC en donde Jorge Lemus habla de la pena de muerte sin mayor profundidad.  Utiliza estadísticas que posiblemente sean reales en la actualidad pero no realiza un mayor análisis desde una postura que podría tener un centro de investigación universitario de lo significaría retomar la pena de muerte en Guatemala.

     Escribir sobre la pena de muerte no es solo hacer lo que dice las leyes, es realizar un análisis concienzudo de lo que sucede en nuestro entorno varias perspectivas, por ejemplo Maurice Echeverría ha colocado en su muro de Facebook varios elementos que puede ayudarnos a discutir.  Uno de ellos, entre otros, es el de dar el poder al estado de matar a un ciudadano, algo que en nuestra historia nos ha llevado a situaciones de desapariciones forzadas, asesinatos selectivos de personas, etc.  ¿Realmente queremos que el Estado de Guatemala se tome esa libertad nuevamente?

  Otro punto es la idea que la pena de muerte solo es un parche para lo que realmente sucede y que está pudriendo la sociedad.  La respuesta más fácil es la corrupción existente en nuestros ámbitos sociales y tan enraizados que a veces ni la notamos: virar en donde no se debe, colarse en las filas, no devolver pertenencias, no responsabilizarse de lo que se hace, dar plazas de trabajo sin los mérito, dar y pedir las mordidas, etc. Allí radica el problema y lo podemos ver ahora con más detalle teniendo un ente extranjero para investigar.  La solución entonces no es la pena de muerte, sino toda la sociedad, nuestra idea normalizada de la corrupción.

     Por otro lado, también como dije en mi muro:
“En la sociedad guatemalteca, en su idiosincrasia, nunca terminó la guerra. Nunca se acabó el asesinarse unos con otros, mantuvo la idea del terrorismo en la mente y en la sangre. Y la mente en guerra solo puede responder con más violencia, pidiendo sangre, por eso muchos están a favor de la pena de muerte, no pueden asimilar la idea de dar oportunidades “reales” a quienes han violentado los derechos de los demás, porque las cárceles de la mente en guerra son patriarcales cuya intención es crear monstruos para darle continuidad a la guerra. La sociedad guatemalteca se ha mantenido en guerra y para ello crea ella misma sus enemigos al elegir gobernantes como los que han pasado, evadiendo los impuestos, silenciando a los que critican y asesinando a los que luchan.”
Esto es lo que sucede, somos una sociedad que no sale de su conflicto y desea con sus ansias ver a los condenados en la televisión mientras comemos palomitas de maíz.  También no podemos concebir la posibilidad que esos que asesinan son creación de nuestra sociedad y matándolos no reordenaremos la sociedad para que no existan más personas (en casos niños y adolescentes) dispuestas para asesinar, sino todo lo contrario: reforzamos la idea la muerte.

     Si abriéramos los ojos como sociedad podríamos percibir otros caminos, no el de violencia, no el de matar porque mató, no el del castigo físico para solucionar las cosas, sino el que realmente podría dar vida, una nueva vida, un nuevo camino para andar.  Sabemos a dónde nos lleva este camino, no hemos caminado varias veces, una y otra vez, sabemos como termina.

     Dejo este último pensamiento que surgió cuando escribía esto:
     Las ideas de las mayorías enardecidas nunca son con la cabeza ni con el corazón, es con el odio, con las vísceras, con la frustración que se siente hacia una situación que ha estado cargando desde hace mucho tiempo y que su única fuga para todo ello es ver sangre correr, es matar.  Y creo que sabemos a dónde nos lleva.

martes, 2 de diciembre de 2014

El Espejo, Nosotros y Guatemala



En “Nuestro Diario” (uno de los diarios amarillistas de Guatemala) sale una fotografía de una adolescente prendida en llamas, no la he querido ver, pero las he visto en algunos muros de Facebook de algunos amigos.  Es interesante cómo los guatemaltecos nos vamos transformando en los monstruos con quienes se pelea todos los días, no puedo imaginar la complicidad y el odio que debe de existir dentro de la persona que roció la gasolina, no puedo imaginar la sensación de adrenalina y éxtasis que puede sentir la persona que puso la llama para que la mujer ardiera.  No puedo imaginar la complicidad de los que se pueden quedar viendo el espectáculo, no puedo imaginar el morbo que en sus cerebros iba creciendo y como una pequeña chispa de humanidad dentro de todos ellos se iba apagando.
No puedo imaginar cómo pudieron ver a sus hijos después de eso, no puedo imaginar cómo pudieron abrazar a sus seres queridos teniendo la imagen de una persona en llamas y que tuvieron relación con dichos actos.  Yo no podría hacerlo, sencillamente no quisiera hacerlo, no me gustaría ser un verdugo sabiendo que nosotros somos los mismos que creamos el odio y la muerte.
Nadie se pregunta ¿qué tuvo que pasar en su vida una adolescente para hacer matar también? ¿Qué horrores tiene que pasar un niño o niña para aprender a matar? ¿Qué tipo de sociedad es en la que ha tenido que vivir para dejar las actitudes adolescentes que nos describen en los libros universitarios? ¿Qué tuvo que sentir ella o cualquier otro niño para hacerlo?  La respuesta está frente al espejo de los políticos, está frente al espejo de los policías, los soldados, de los diputados, de los narcos, de los del CACIF, de los religiosos.  La respuesta está cuando los directores de los colegios y escuelas se paran frente a los espejos, cuando los maestros se ven en ellos, cuando los abogados y jueces se asoman a peinarse, cuando todos, absolutamente todos, hombres y mujeres adultos, en nuestro odio, nos vemos en el espejo.  Ahí está la respuesta del origen de los adolescentes, niños y niñas que son sicarios.
 Cuando nos paremos frente al espejo veremos que Guatemala tiene raíces de odio y violencia, de asesinar, matar, torturar, violar, quitar.  Guatemala en el espejo esta en esa portada que muestra a nuestra sociedad tan llena de odio y que no está dispuesta a perdonar, que no está dispuesta a virar.  En el espejo Guatemala ve muerte y posiblemente le agrada, lo festeja quemando a las y adolescentes, niños, niñas.
No cabe duda, lo revolucionario en Guatemala es “amar”, “sonreír”, “perdonar”,  “acompañar”, “guiar”.  Si realmente deseamos un cambio, nuestro odio social de siglos tiene que buscar un canal de expresión, un canal para que pueda ser escuchado por los realmente culpables de esta sociedad (nosotros: políticos, apolíticos, religiosos, ateos, indiferentes, etc.), porque no hace falta un tirano en nuestra patria para asesinar porque ya lo tenemos en el corazón de nuestra sociedad empujándonos a ser como todos los que han hecho lo mismo con nosotros.

miércoles, 23 de julio de 2014

“Quédate” o la Campaña Obviamente Falsa

     “Quédate”  resulta ser una campaña atrevida y deshonesta para los niños y adolescente que buscan lograr salir del rincon de miseria en la que la sociedad guatemalteca los ha colocado, impidiendo su desarrollo.  
    El video parece ser más una campaña turística para los extranjeros que para los niños y adolescentes que viven realmente la pobreza.  Sí, la campaña es eso, es un video de 3 minutos que muestra lugares simbólicos y turísticos con colores brillantes, gente sonriendo y trabajando, eso es lo que ofrece el gobierno, los políticos, los empresarios y toda la sociedad a la niñez que huye del terror.
La campaña “Quédate” es una acción sinvergüenza del gobierno y de todos los actores detrás de este, que se cubren en la oscuridad y que les importa poco que se queden o que se vayan los niños, adolescentes o los adultos, mientras que el Status quo se mantenga con las remesas.
      Con la campaña no se resuelve la situación que existe para la población infantil dentro un sistema que propone que se queden cuando son golpeados los que sí se esfuerzan por defender su lugar de vida (La Puya, Alaska y otros lugares), que son golpeados cuando defienden su postura frente al autoritarismo (el caso de los normalistas golpeados por la policía durante las protestas), que son sometidos a formar parte de estadísticas del mal estado de la sociedad dejando la humanidad y sufrimiento reales (como sucede con la pobreza, la muerte por desnutrición y enfermedades prevenibles),  que son obligados a formar parte de los grupos que la niñez teme (la situación de integración a maras, al narcotráfico y al sicariato).  Esta estúpida campaña no resuelve la problemática de la población infantil, solo la disfraza (creo que ni eso).
     Al final, como todo en nuestro sistema político y social, la campaña resulta ser un maquillaje descarado que solo trata de tapar un bache enorme que existe y ha existido desde hace tiempo.  Es una campaña desvergonzada que apoya poco o nada a la niñez y adolescencia en riesgo si no existe una voluntad en el cambio social, si no se decide cambiar nuestra postura mezquina en nuestro sistema de acaparamiento de recursos en unas pocas manos (siendo la mayoría de estas delictivas en donde están los narcos, empresarios y políticos corruptos que trabajan juntos para un sistema).

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Que tu Vida Siga

a JMA
Que tu vida continúe de otras maneras,
que tu energía siga alumbrado otros caminos.
Morir no es terminar, es comenzar un nuevo camino,
diferente, invisible para los que quedamos aquí.

Que la vida siga, que no se detenga,
que tu energía y que tu cuerpo se transforme en aire,
en tierra,
en lluvia,
en nubes viajeras,
en árboles,
en insectos,
en toda la naturaleza,
en toda esa que tanto amaste y protegiste.

Que tu vida siga el infinito camino que te toca vivir,
que siga y que no se detenga,
que te acompañen estas lágrimas y estos llantos de los que estamos acá ahora,
que te acompañen las fiestas y los sonidos que tocaste y que intentaste enseñar a muchos,
y que tocamos ahora que te marchas para caminar otro sendero.

Que tu vida siga sin detenerse.