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martes, 15 de marzo de 2016

La Ceguera ante la Pena de Muerte



      Me dispuse a escribir esto después de leer un artículo del Dicunoc USAC en donde Jorge Lemus habla de la pena de muerte sin mayor profundidad.  Utiliza estadísticas que posiblemente sean reales en la actualidad pero no realiza un mayor análisis desde una postura que podría tener un centro de investigación universitario de lo significaría retomar la pena de muerte en Guatemala.

     Escribir sobre la pena de muerte no es solo hacer lo que dice las leyes, es realizar un análisis concienzudo de lo que sucede en nuestro entorno varias perspectivas, por ejemplo Maurice Echeverría ha colocado en su muro de Facebook varios elementos que puede ayudarnos a discutir.  Uno de ellos, entre otros, es el de dar el poder al estado de matar a un ciudadano, algo que en nuestra historia nos ha llevado a situaciones de desapariciones forzadas, asesinatos selectivos de personas, etc.  ¿Realmente queremos que el Estado de Guatemala se tome esa libertad nuevamente?

  Otro punto es la idea que la pena de muerte solo es un parche para lo que realmente sucede y que está pudriendo la sociedad.  La respuesta más fácil es la corrupción existente en nuestros ámbitos sociales y tan enraizados que a veces ni la notamos: virar en donde no se debe, colarse en las filas, no devolver pertenencias, no responsabilizarse de lo que se hace, dar plazas de trabajo sin los mérito, dar y pedir las mordidas, etc. Allí radica el problema y lo podemos ver ahora con más detalle teniendo un ente extranjero para investigar.  La solución entonces no es la pena de muerte, sino toda la sociedad, nuestra idea normalizada de la corrupción.

     Por otro lado, también como dije en mi muro:
“En la sociedad guatemalteca, en su idiosincrasia, nunca terminó la guerra. Nunca se acabó el asesinarse unos con otros, mantuvo la idea del terrorismo en la mente y en la sangre. Y la mente en guerra solo puede responder con más violencia, pidiendo sangre, por eso muchos están a favor de la pena de muerte, no pueden asimilar la idea de dar oportunidades “reales” a quienes han violentado los derechos de los demás, porque las cárceles de la mente en guerra son patriarcales cuya intención es crear monstruos para darle continuidad a la guerra. La sociedad guatemalteca se ha mantenido en guerra y para ello crea ella misma sus enemigos al elegir gobernantes como los que han pasado, evadiendo los impuestos, silenciando a los que critican y asesinando a los que luchan.”
Esto es lo que sucede, somos una sociedad que no sale de su conflicto y desea con sus ansias ver a los condenados en la televisión mientras comemos palomitas de maíz.  También no podemos concebir la posibilidad que esos que asesinan son creación de nuestra sociedad y matándolos no reordenaremos la sociedad para que no existan más personas (en casos niños y adolescentes) dispuestas para asesinar, sino todo lo contrario: reforzamos la idea la muerte.

     Si abriéramos los ojos como sociedad podríamos percibir otros caminos, no el de violencia, no el de matar porque mató, no el del castigo físico para solucionar las cosas, sino el que realmente podría dar vida, una nueva vida, un nuevo camino para andar.  Sabemos a dónde nos lleva este camino, no hemos caminado varias veces, una y otra vez, sabemos como termina.

     Dejo este último pensamiento que surgió cuando escribía esto:
     Las ideas de las mayorías enardecidas nunca son con la cabeza ni con el corazón, es con el odio, con las vísceras, con la frustración que se siente hacia una situación que ha estado cargando desde hace mucho tiempo y que su única fuga para todo ello es ver sangre correr, es matar.  Y creo que sabemos a dónde nos lleva.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Yo soy 12000 y la desesperanza


     Imagine que entra a un salón de 32 personas, mujeres, hombres, niños y niñas.  Puede verlos a todos, algunos están en silencio, otros hablando entre ellos, otros moviéndose de un lugar a otro, algunos son ingeniosos, otros no tanto pero se encuentran ahí.  Imagínese que se coloca en el centro para lograr ver a todos, imagine las caras y todo que pueda suceder en unos 15 minutos.  Ahora imagine que al siguiente día, entra nuevamente al salón y este se encuentra vacío, en silencio completo, no hay movimiento y de la misma manera se coloca en el centro ¿Qué sentiría? ¿Qué pensaría? ¿Qué haría? Imagínelo.

     Ahora eso es lo que sucede todos los días en Guatemala, dejan de existir 32 personas por hechos violentos y por hambre.  Sí, así es, como en el párrafo anterior.  Todos los días perdemos a ese número de personas aquí en este rincón del mundo.  Al año son 12000 personas aproximadamente.

     No ha habido presidente, ni congreso, ni Ministro de Gobernador que haya logrado disminuir dicha cantidad.  Algunos meses logran bajar el índice, pero el promedio es el mismo, el presidente que se jactó en sus anuncios de lograrlo con “puño, cabeza y corazón”, no lo logró.

     Guatemala es un descalabro para la vida, porque puede ver horrorizada la muerte en países lejanos y se indigna, se escandaliza (con mucha razón) pero no puede hacerlo con las que suceden dentro de sí misma.  Guatemala es una persona que llora porque le están quitando un brazo a otro país mientras no logra ver que tiene las piernas gangrenadas.

      No se puede decir mucho: esperanza puede haber (y  dicha palabra la escribo con pesadez y con desesperanza), siempre hay, dentro de los sucesos más fuertes, en las circunstancias más horribles de la historia del ser humano  existe un brillo de luz que se fuga a veces, es la esperanza.  Tal vez tengamos esperanza en Guatemala, tal vez, no lo sé en este rincón de adoradores de lo muerto.

martes, 2 de diciembre de 2014

El Espejo, Nosotros y Guatemala



En “Nuestro Diario” (uno de los diarios amarillistas de Guatemala) sale una fotografía de una adolescente prendida en llamas, no la he querido ver, pero las he visto en algunos muros de Facebook de algunos amigos.  Es interesante cómo los guatemaltecos nos vamos transformando en los monstruos con quienes se pelea todos los días, no puedo imaginar la complicidad y el odio que debe de existir dentro de la persona que roció la gasolina, no puedo imaginar la sensación de adrenalina y éxtasis que puede sentir la persona que puso la llama para que la mujer ardiera.  No puedo imaginar la complicidad de los que se pueden quedar viendo el espectáculo, no puedo imaginar el morbo que en sus cerebros iba creciendo y como una pequeña chispa de humanidad dentro de todos ellos se iba apagando.
No puedo imaginar cómo pudieron ver a sus hijos después de eso, no puedo imaginar cómo pudieron abrazar a sus seres queridos teniendo la imagen de una persona en llamas y que tuvieron relación con dichos actos.  Yo no podría hacerlo, sencillamente no quisiera hacerlo, no me gustaría ser un verdugo sabiendo que nosotros somos los mismos que creamos el odio y la muerte.
Nadie se pregunta ¿qué tuvo que pasar en su vida una adolescente para hacer matar también? ¿Qué horrores tiene que pasar un niño o niña para aprender a matar? ¿Qué tipo de sociedad es en la que ha tenido que vivir para dejar las actitudes adolescentes que nos describen en los libros universitarios? ¿Qué tuvo que sentir ella o cualquier otro niño para hacerlo?  La respuesta está frente al espejo de los políticos, está frente al espejo de los policías, los soldados, de los diputados, de los narcos, de los del CACIF, de los religiosos.  La respuesta está cuando los directores de los colegios y escuelas se paran frente a los espejos, cuando los maestros se ven en ellos, cuando los abogados y jueces se asoman a peinarse, cuando todos, absolutamente todos, hombres y mujeres adultos, en nuestro odio, nos vemos en el espejo.  Ahí está la respuesta del origen de los adolescentes, niños y niñas que son sicarios.
 Cuando nos paremos frente al espejo veremos que Guatemala tiene raíces de odio y violencia, de asesinar, matar, torturar, violar, quitar.  Guatemala en el espejo esta en esa portada que muestra a nuestra sociedad tan llena de odio y que no está dispuesta a perdonar, que no está dispuesta a virar.  En el espejo Guatemala ve muerte y posiblemente le agrada, lo festeja quemando a las y adolescentes, niños, niñas.
No cabe duda, lo revolucionario en Guatemala es “amar”, “sonreír”, “perdonar”,  “acompañar”, “guiar”.  Si realmente deseamos un cambio, nuestro odio social de siglos tiene que buscar un canal de expresión, un canal para que pueda ser escuchado por los realmente culpables de esta sociedad (nosotros: políticos, apolíticos, religiosos, ateos, indiferentes, etc.), porque no hace falta un tirano en nuestra patria para asesinar porque ya lo tenemos en el corazón de nuestra sociedad empujándonos a ser como todos los que han hecho lo mismo con nosotros.

miércoles, 23 de julio de 2014

“Quédate” o la Campaña Obviamente Falsa

     “Quédate”  resulta ser una campaña atrevida y deshonesta para los niños y adolescente que buscan lograr salir del rincon de miseria en la que la sociedad guatemalteca los ha colocado, impidiendo su desarrollo.  
    El video parece ser más una campaña turística para los extranjeros que para los niños y adolescentes que viven realmente la pobreza.  Sí, la campaña es eso, es un video de 3 minutos que muestra lugares simbólicos y turísticos con colores brillantes, gente sonriendo y trabajando, eso es lo que ofrece el gobierno, los políticos, los empresarios y toda la sociedad a la niñez que huye del terror.
La campaña “Quédate” es una acción sinvergüenza del gobierno y de todos los actores detrás de este, que se cubren en la oscuridad y que les importa poco que se queden o que se vayan los niños, adolescentes o los adultos, mientras que el Status quo se mantenga con las remesas.
      Con la campaña no se resuelve la situación que existe para la población infantil dentro un sistema que propone que se queden cuando son golpeados los que sí se esfuerzan por defender su lugar de vida (La Puya, Alaska y otros lugares), que son golpeados cuando defienden su postura frente al autoritarismo (el caso de los normalistas golpeados por la policía durante las protestas), que son sometidos a formar parte de estadísticas del mal estado de la sociedad dejando la humanidad y sufrimiento reales (como sucede con la pobreza, la muerte por desnutrición y enfermedades prevenibles),  que son obligados a formar parte de los grupos que la niñez teme (la situación de integración a maras, al narcotráfico y al sicariato).  Esta estúpida campaña no resuelve la problemática de la población infantil, solo la disfraza (creo que ni eso).
     Al final, como todo en nuestro sistema político y social, la campaña resulta ser un maquillaje descarado que solo trata de tapar un bache enorme que existe y ha existido desde hace tiempo.  Es una campaña desvergonzada que apoya poco o nada a la niñez y adolescencia en riesgo si no existe una voluntad en el cambio social, si no se decide cambiar nuestra postura mezquina en nuestro sistema de acaparamiento de recursos en unas pocas manos (siendo la mayoría de estas delictivas en donde están los narcos, empresarios y políticos corruptos que trabajan juntos para un sistema).

jueves, 3 de octubre de 2013

El Aniversario y el Otro Camino



Me gustaría que sonara la música ancestral, música indígena y que de todas las partes de la republica guatemalteca tomaran el poder para que nos condujeran a otro camino, a uno diferente, a otro distinto a este que conocemos desde hace más 500 años.  Sí, eso me gustaría más que nada, uno se cansa de este estado racista y discriminador, ya lo conocemos, sabemos que solo se abalanza hacia los demás sin pedir permiso y succiona la vida, destruye y destruye sin parar, miran el beneficio solo de los que se enriquecen arrebatando a los otros, es un estado que beneficia a los corruptos y recompensa a los abusadores.

Así es, eso es lo que me gustaría.  Conozco poco lo indígena, conozco poco su estructura social, pero sé más de este otro estado social y económico en donde he estado toda mi vida y lo percibo como un ser engañoso, perverso e hipócrita; y lo poco que sé de la cultura indígena en la actualidad me ha parecido mucho más respetuosa, más sana, con más armonía con los otros y con ellos mismos.

Escribo esto porque es el aniversario de la primera masacre que el estado y el ejército de Guatemala hacen en tiempos de una paz, que creo que duró poco.  Así es en Guatemala el estado desde hace tiempo viene violentando a las comunidades, a las protestas sociales y a los personas que piensan diferente.  Parece un volver atrás.  Vende el territorio y los recursos sin tomar en cuenta a las comunidades afectadas y solo ve como beneficiados a los de siempre.  Parece un volver atrás.

No sé si mi solución es la verdadera o la mejor, no sé si sería vivir en lo mismo solo que con cambio de grupo.  No lo sé.  Lo que sí sé es que en este tiempo, las guerras, las represiones, las muertes, los altos índices de pobreza y muerte tienen una relación estrecha con el tipo de estado que hemos formado como sociedad, qué si no se cambia seguirá de la misma forma hasta explotar socialmente.  Si sabemos esto desde hace tiempo entonces porqué seguir con el mismo camino, porqué estar en la necedad que si el 5% de la población se atraganta de riqueza, que el 20% sobrevive en un sistema explotador y el restante está en la pobreza, seguir en él. Me pregunto: ¿Por qué seguimos este sistema social? ¿Por qué lo perpetuamos? ¿Por qué lo defendemos?

Debería de ser momento de experimentar otro camino, otra esperanza.  Este sistema ya apesta, huele mal desde hace tiempo y huele peor desde la matanza de civiles en la Cumbre de Alaska.  Deberíamos de atrevernos a dejar este estado y darlo a los que pareciera ser más tolerantes, menos racistas, menos prejuiciosos hacia los demás.

Para terminar:

¡ME GUSTARÍA QUE SONARA LA MÚSICA ANCESTRAL, MÚSICA INDÍGENA Y QUE DE TODAS LAS PARTES DE LA REPUBLICA GUATEMALTECA TOMARAN EL PODER PARA QUE NOS CONDUJERAN A OTRO CAMINO!
imagen: http://www.plazapublica.com.gt/content/toto-41012-primera-masacre-del-ejercito-tras-la-firma-de-la-paz

jueves, 29 de agosto de 2013

La Sociedad y el Encuentro de los Jóvenes



Llevo meses sin una publicación en el blog por el vaivén de la vida, así que hoy reinicio con las publicaciones mensuales (espero y no es una obligación sino es porque me gusta escribir).  Lo más triste es que inicio siempre con la problemática que existe en Guatemala.
Hace poco la sociedad guatemalteca se fundió en mucho dolor por la muerte de un joven del Colegio San Sebastián.  En todo este duelo también muere su agresor, un joven también de la sociedad guatemalteca.  El primer joven de 19 años estaba estudiando en un colegio, el otro había estudiado posiblemente en las calles, tenía 25 años.
Este hecho es una lección que creo que la sociedad guatemalteca no desea aprender, desea cegarse ante las situaciones más claras a pesar de ser tan evidentes.  Todo esto es un ejemplo de cómo los adultos, los políticos, la sociedad asesinan a la niñez y a la juventud, lo digo porque no solo se trata del robo de un celular, se trata de la falta de oportunidades que puede dar la sociedad a los jóvenes, se trata de un ejemplo claro de cómo se encuentran los dos polos de nuestra sociedad y cómo uno aniquila al otro y cómo la sociedad no ve las causas reales y piensa que asesinando del otro joven pueden solucionar el problema.
El día que ocurrieron los hechos, se encontraron los ejemplos de cómo nosotros como sociedad dejamos que mueran las oportunidades en los jóvenes, uno por la bala de un joven que si hubiera tenido la oportunidad de tomar otro camino seguramente que la hubiera hecho.  Pero en Guatemala los políticos, los oligarcas, la sociedad en sí, no están dispuestos a ver eso, prefiere linchar y asesinar a otro joven pensando que de esta manera los demás de su misma edad tendrán oportunidad de tener otra vida.  Evitaran robar, evitaran involucrarse en las drogas, evitaran estar en las mafias, como si la vida de Leonel y Diego fueran las herramientas para abrir las oportunidades que hacen falta.
Leonel Alejandro Guillén y Diego Armando Moisés, ese día no tuvieron oportunidades.  Uno mató al otro, mientras que la sociedad enfurecida, loca de sangre asesina al otro.  Todos lamentan la muerte de Leonel (me incluyo) pero pocos lamentan la muerte de Diego que también era un ser humano y que no merecía morir, merecía la oportunidad de ser más allá de un asaltante, tenía derechos por ser joven, por ser sencillamente un ser humano.
Yo lamento la muerte e ambos.  Los dos eran jóvenes, los dos eran personas que merecían la vida y merecían muchas cosas estables que la sociedad negó por no querer ver más allá.  En este acontecimiento no solo murieron ellos, fue un ejemplo claro de cómo la sociedad adulta (nosotros) asesina a la juventud y a la niñez sin dar oportunidades.

jueves, 28 de febrero de 2013

Niñez y la Sociedad Guatemalteca



En Guatemala todos los días hay masacres pero se anulan, primero los medios de comunicación, después nuestra cotidianidad nos deja ciegos o por lo menos eso intentamos para evitar sentirnos culpables todos los días de un sistema que soportamos y que mantenemos y que no logramos anular.  Así es todos los días, mueren personas de hambre, de violencia y agresión, y solo nos damos cuenta de ello cuando hay algo que nos soquea profundamente.

En esta semana sale a luz un niño que asesina a un taxista (Lara, 2013), también dos niñas o adolescentes son acusadas de asesinar a un hombre de 20 años (Prensa Libre, 2013).  Solo en esos momentos de notimorbosidad nos damos cuenta que nuestro sistema está podrido.  Pero aun así no tardan en llegar los mensajes discriminatorios hacía estos niños, son mensajes llenos de un odio arraigado hasta el tuétano de nuestras raíces sociales, mensajes llenos de estigmas sin fundamento y que están ahí penetrados en todos los rincones visibles de nuestra herencia social.

 Dentro de los comentarios se pide la pena de muerte para los adolescentes y los niños, se pide que vuelvan los Escuadrones de la Muerte a realizar una limpia social (cómo si ya no hubieran), se indignan por que no existan castigos severos contra los pequeños; por otro lado el editorial de Prensa Libre del día después explica “el por qué” de la situación escribiendo lo siguiente: “Es importante indicar que son numerosas y en realidad obvias las causas que contribuyen a este tipo de criminalidad, entre ellas la desintegración familiar, falta de padre, consentimiento de los papás a todo lo que hace el niño.” (Prensa Libre, 2013).

Todos ellos olvidan que la criminalidad imperante, la utilización de los niños en asesinatos no tiene otra raíz más que la marginación que como sociedad le ha dado a los niños, niñas y adolescentes.  Se les ha olvidado que a todos ellos que lo que piden con la boca llena de saliva rabiosa y los insultos racistas es la raíz de esta problemática.  Así es, ellos olvidan que desde hace mucho tiempo se ha abandonado a su suerte a los niños, niñas y adolescentes guatemaltecos en las calles más violentas de Latinoamérica: ¿Qué más podrían haber aprendido? ¿De qué otra forma podrían haber sobrevivido los pequeños si no que siendo violentos?

Claro eso no lo ven las personas que han pedido la muerte a los niños, que piden sicarios matando a niños-sicarios.  Nuestra sociedad no lo desea ver, no desea discutir esa marginación, esa otra manera de matar y ese otro tipo de violencia feroz que tenemos metido en nuestro cuerpo.  

Como sociedad no somos capaces de pedir programas de prevención o de rescate “real” para los pequeños que ya están involucrados en esa criminalidad adulta.  Nuestro entorno social es incapaz de poder dar amor y contener al que tiene el dolor de ser marginal y olvidado por mucho tiempo.  No logramos enfocarnos y gritar que se le ponga atención a quienes realmente lo merecen: “LOS NIÑOS, LAS NIÑAS Y LOS ADOLESCENTES DE TODA Guatemala”.

Trabajos citados

Lara, J. (13 de Febrero de 2013). Menor Habría Matado a Taxista. Obtenido de Prensa Libre: http://www.prensalibre.com.gt/noticias/justicia/Conductor-asesinado-menor-anos_0_872912784.html
Prensa Libre. (13 de Febrero de 2013). El monstruoso sicariato infantil . Obtenido de Editorial: http://www.prensalibre.com/opinion/monstruoso-sicariato-infantil_0_873512688.html
Prensa Libre. (13 de Febrero de 2013). Hermanas de 13 y 15 años son acusadas de homicidio. Obtenido de Prensa Libre: http://www.prensalibre.com/noticias/justicia/Hermanas-anos-acusadas-homicidio_0_871113039.html